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La riqueza de la mayor de Las Antillas para los turistas foráneos, ávidos de sol, playa, cultura y naturaleza en su peregrinar por la isla, se complementa con los recuerdos que brinda una historia de más de cinco siglos.
Desde el descubrimiento de Cuba por los españoles, su colonización, la vida de los aborígenes y la gesta independentista hasta la actualidad, el país encierra preciosos tesoros de tradiciones y sucesos que atraen cada año a miles de visitantes interesados en el pasado y presente de la nación.
Contiendas bélicas que dejaron una huella imborrable en su época -como el alzamiento de La Demajagua, la batalla del almirante español Cervera o las más recientes vinculadas a la etapa final que llevó al triunfo de la Revolución- figuran también entre los hechos seguidos de cerca por los vacacionistas.
En ese entorno se enmarca la tradición del Arbol de la Paz, símbolo localizado en la oriental provincia de Santiago de Cuba para señalar el sitio donde las tropas coloniales españolas se rindieron a las fuerzas expedicionarias norteamericanas en julio de 1898.
Los recuerdos de aquella época se reflejan hoy en el Parque Histórico-Militar de la Loma de San Juan, ubicado en la cima de las colinas que cierran por el este los accesos a esa urbe, segunda en importancia de la isla.
Escenario de la batalla final en la llamada guerra hispano-cubano-norteamericana el 1 de julio hace ya 103 años, la Loma de San Juan también recuerda el bochorno que represento la negativa de las tropas estadounidenses a la entrada de las fuerzas independentistas cubanas en la ciudad.
La ceiba centenaria que fuese conocida como Arbol de la Paz se desplomó hace dos años vencida por el implacable paso del tiempo, pero sus ruinas aún constituyen un preciado atractivo para miles de visitantes que acuden al lugar, cobijados bajo la sombra de otros árboles del entorno.
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| ©Fotos: dtcuba.com |
Para los curiosos, la colina de San Juan aún conserva en perfecto estado las obras defensivas y de comunicación construidas por los españoles, con fortines y aspilleras que parecen estar listos para un nuevo combate sin importar los años transcurridos.
A pocos metros se exhiben los cañones de infantería y uno perteneciente a un buque español, que en la actualidad sirven de fondo para las fotografías de los visitantes que recorren cada día el parque.
En el área del complejo se localizan varias esculturas, una de las cuales representa a un soldado norteamericano con el uniforme y el armamento de la época, mientras otra refleja a los combatientes cubanos con el vestuario clásico de los mambises (nombre dado a los miembros del Ejercito Libertador de la isla).
Mas allá, un monumento en homenaje al honor y valor de los infantes españoles recuerda al tercer participante de la contienda.
Kilómetros antes de arribar a la Loma de San Juan, los turistas aprecian en el mar los restos de la que fuera la escuadra naval del almirante Cervera, con sus cañones inmóviles y cubiertos del salitre marino apuntando al cielo.
Campo dominado por el estruendo y el horror antaño, el actual parque histórico-militar constituye un elemento esencial en las tradiciones del archipiélago cubano, recuerdo indeleble de un pasado conservado para las generaciones futuras.
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